Dentro de poco más de un mes es mi cumpleaños. 21 ya, joder, menudo desperdicio.
Dentro de un par de semanas comenzarán las preguntas de: "¿Que quieres que te regale? ¿Que te hace ilusión? Y yo, como siempre, callaré. Callaré porque mi respuesta sería: "¿A como van los precios de la Vida?".
No, mi regalo no se puede comprar en ningún sitio. Ni nadie que vaya con la intención de regalarlo lo hará jamás. No se ni siquiera si alguien podría ayudarme a encontrarlo, cada vez estoy más seguro de que realmente no existe.
Una Vida. Suena sencillo, ¿no? Todos tenemos una que no hemos elegido, nos guste, o no nos guste la tenemos. Es solo que tengo la sensación de que la mía pasó por alto. Que en la cadena de montajes de seres humanos no fui más que un producto inacabado que se pasó por alto el control de calidad. La mayoría de esos productos acaban siendo devueltos a fábrica para ser reemplazados, pero los humanos somos demasiado complejos para ser desechados sin mas.
A partir de ahí tengo dos opciones. Asumirlo y seguir. O intentar encontrar la pieza defectuosa y arreglarla yo mismo.
Si alguien conoce una tienda de segunda mano donde vendan Vidas menos fútiles que la mía que me mande un correo, se lo agradeceré sinceramente.
Sin salir del mes de Noviembre que se comienza a echar encima, se encuentra otro evento. Es posible que por fin se abran las convocatorias. Sí, mi billete de ida sin opción a reserva que llevo esperando mucho tiempo.
Pero... tengo miedo. No, no de la convocatoria en si, eso son nervios. Miedo de que, si lo pierdo, no consiga el valor para volver a intentarlo. Miedo de que se que es mi única salida, no sirvo para nada más, lo he intentado y lo siento, soy un negado.
No sirvo para despachar a gente, no sirvo para vestir traje, no sirvo para la noche, no sirvo para mucha más cosa que hacer lo que me digan. Y eso, cuesta admitirlo. No sirvo para ganar, y tampoco sirvo para perder. ¿Entonces para que sirvo?
miércoles, 20 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
Hoy he tenido un sueño...
... en el que casi todo me resultaba familiar.
Era un entorno cálido, hacía frío fuera. Sentado en un comedor con una abundante comida caliente y acompañado con algunos compañeros, y una pareja. Era rubia, no recuerdo su cara, ni tampoco el porque era rubia, siempre me han gustado más las morenas. Me agarraba la mano fuertemente bajo la mesa y en ese momento no comprendía muy bien el porque.
Todo parecía normal, dentro de lo que cabe ver otra vida desde mis ojos. Recuerdo haber terminado el banquete y salir por una puerta de madera, despedirme de mi acompañante mientras mis compañeros hacían lo propio con las suyas. Bajar unas escaleras de madera, recoger un fusil de la pared y salir por un portón. Todo comenzó a tomar forma, el porque estaba ahí y el porque vestía un uniforme verde oliva.
Un vacío temporal me llevó a una trinchera, cavada en la tierra y reforzada con planchas de madera astilladas, disparos, y ruido, mucho ruido. Ver a los mismos compañeros con los que había estado cenando no se cuanto tiempo antes caer a mi lado, asomar la cabeza y disparar, no se a que, ni a quien, solo habían luces y destellos.
Despertarme de repente en mi habitación, entre el tiroteo, y recordarlo todo claro, muy claro. Aclararme la cara pensando que la vida de los sueños es mejor que la mía y dudar a la vez, si eso no fue alguna vez mi vida mientras pienso: "Joder, porque no podré quedarme allí."
Tuve ganas de escribir, hacía tiempo que no me relajaba escribir una entrada. Curiosamente, desde que me levanté, han pasado unas 15 horas y a mi me han parecido treinta minutos.
Era un entorno cálido, hacía frío fuera. Sentado en un comedor con una abundante comida caliente y acompañado con algunos compañeros, y una pareja. Era rubia, no recuerdo su cara, ni tampoco el porque era rubia, siempre me han gustado más las morenas. Me agarraba la mano fuertemente bajo la mesa y en ese momento no comprendía muy bien el porque.
Todo parecía normal, dentro de lo que cabe ver otra vida desde mis ojos. Recuerdo haber terminado el banquete y salir por una puerta de madera, despedirme de mi acompañante mientras mis compañeros hacían lo propio con las suyas. Bajar unas escaleras de madera, recoger un fusil de la pared y salir por un portón. Todo comenzó a tomar forma, el porque estaba ahí y el porque vestía un uniforme verde oliva.
Un vacío temporal me llevó a una trinchera, cavada en la tierra y reforzada con planchas de madera astilladas, disparos, y ruido, mucho ruido. Ver a los mismos compañeros con los que había estado cenando no se cuanto tiempo antes caer a mi lado, asomar la cabeza y disparar, no se a que, ni a quien, solo habían luces y destellos.
Despertarme de repente en mi habitación, entre el tiroteo, y recordarlo todo claro, muy claro. Aclararme la cara pensando que la vida de los sueños es mejor que la mía y dudar a la vez, si eso no fue alguna vez mi vida mientras pienso: "Joder, porque no podré quedarme allí."
Tuve ganas de escribir, hacía tiempo que no me relajaba escribir una entrada. Curiosamente, desde que me levanté, han pasado unas 15 horas y a mi me han parecido treinta minutos.
martes, 12 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
