viernes, 21 de enero de 2011

S.

A veces te recuerdo.

Han pasado ya varios años, pero sigues en mi memoria como el primer día, con tu humor y tu sonrisa perpetua.

Creo que nunca te llegué a ver enfadada, y seguro que tuviste tus razones. Te mantenías con tu eterno estar, perfecto, le caías bien a todos.

Nos reímos mucho juntos, como de aquella rubia de bote que teníamos varias veces al día. Compartimos muchas cosas juntos, no sabes lo que daría por recuperar aquella libreta mágica que tiene tantos recuerdos y confesiones.

Y hoy me acuerdo de ti, porque te echo de menos, porque me gustaría tomarme una copa de Baileys con hielo sentados, tranquilamente, hablando de todo lo que te ha pasado estos años. Porque aquellos años, fueron quizá los mejores que pasé, cuando te tenía cerca.

¿Por qué rompimos la promesa?

A veces, simplemente, me acuerdo de ti. Y te añoro. Y la canción que suena cada vez que abro esta página, hace que parece que estás a mi lado.

sábado, 8 de enero de 2011

BB

Y cuando menos lo esperes, me habré ido.

No preguntes donde, ni cuando, si no lo sabes llegas tarde.

sábado, 1 de enero de 2011

Celebraciones

Hoy todos brindan, ríen, charlan... disfrutan.

Este año no he comido uvas. Se supone que dan buena suerte, nunca me la han dado, así que no las necesito.
Este año he brindado a regañadientes, prácticamente me han forzado, otra tradición de la suerte. No la quiero.
Este año todos se abrazaban y sonreían, yo me fui. Lloré por primera vez en el año.

Llevo diez minutos en este año, y solo he podido recordar los 525.948.766 minutos del año pasado.

Oigo la puerta cerrarse a lo lejos, con ella se silencian los estúpidos programas grabados de fin de año, se silencian los saltos de mi hermano, el parloteo de mis abuelos. Ya solo escucho mi teclado.

No, no es pesimismo, solo son heridas antiguas, recientes, abiertas.