- Te odio.
- ¿Por que?
- Siempre estás ahí para recordarme lo que no puedo hacer.
- Pero tu puedes cambiarme, ¿lo sabías?
- Sí, y créeme que lo he intentado.
- No lo suficiente.
- ¿Que quieres que haga?
- Que sigas intentándolo, o que aprendas a aceptarme.
- No puedo aceptarte, lo intento cada minuto, pero cuando miro a los demás veo que me das... ¿asco?
- ¿Tu crees en el amor, verdad?
- Es de las pocas cosas de las que puedo estar seguro.
- Debes saber entonces, que hasta que no me aceptes no podrás querer a nadie.
- ¿Que tiene eso que ver?
- No puedes amar a nadie si te odias a ti mismo.
- Lo he hecho antes, me he enamorado, pero nunca te he aceptado. ¿Que diferencia hay ahora?
- Que has crecido. Has madurado parcialmente. Quieres relaciones auténticas, de las que le dan sentido a lo que haces, no solo se trata de no estar solo.
- Sí, ya se lo que quiero, no necesito que me lo recuerdes. Pero mientras sigas ahí recordándome mis diferencias no puedo.
- Ya te lo he dicho, acéptame o cámbiame, entonces tendrás lo que quieres.
- Es fácil decirlo, ahora déjame solo un rato.
martes, 28 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Diálogos I
- ¿En que piensas cuando me miras con esos ojos?
- En lo mucho que has cambiado.
- De verdad, ¿tu crees?
- Sí, hace unos meses, nadie hubiera creído lo que haces.
- Supongo que la gente cambia, pero me pregunto una cosa.
- Tu dirás.
- ¿Que dirías si te dijera que te doy una oportunidad? Ahora mismo.
- Diría, que no estoy seguro.
- ¿Tan difícil es un sí, o un no? No hubieras dicho lo mismo hace un año.
- Cuando alguien te importa, pero importar de verdad, de eso que solo sientes por un puñado de personas, quieres lo mejor para el / ella, no lo mejor para los dos.
- ¿Y que tiene eso de malo?
- Nada, solo que has cambiado mucho, demasiado. Eres diferente a cuando te conocí, o simplemente te he conocido mejor.
- Sigo sin entender que problema hay en eso.
- Pasa que no puedo asegurarte, ni prometerte, que no te haría daño siendo simplemente quien soy. Haciendo las cosas que haría normalmente. Y como me prometí a mi mismo no hacerle daño a las personas que me importan, prefiero que las cosas sigan como están.
- ¿Me rechazas?
- No, tu me rechazaste a mi, yo solo mantengo tu postura antes de que te arrepientas.
- En lo mucho que has cambiado.
- De verdad, ¿tu crees?
- Sí, hace unos meses, nadie hubiera creído lo que haces.
- Supongo que la gente cambia, pero me pregunto una cosa.
- Tu dirás.
- ¿Que dirías si te dijera que te doy una oportunidad? Ahora mismo.
- Diría, que no estoy seguro.
- ¿Tan difícil es un sí, o un no? No hubieras dicho lo mismo hace un año.
- Cuando alguien te importa, pero importar de verdad, de eso que solo sientes por un puñado de personas, quieres lo mejor para el / ella, no lo mejor para los dos.
- ¿Y que tiene eso de malo?
- Nada, solo que has cambiado mucho, demasiado. Eres diferente a cuando te conocí, o simplemente te he conocido mejor.
- Sigo sin entender que problema hay en eso.
- Pasa que no puedo asegurarte, ni prometerte, que no te haría daño siendo simplemente quien soy. Haciendo las cosas que haría normalmente. Y como me prometí a mi mismo no hacerle daño a las personas que me importan, prefiero que las cosas sigan como están.
- ¿Me rechazas?
- No, tu me rechazaste a mi, yo solo mantengo tu postura antes de que te arrepientas.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Mirrors
Se planta ante el espejo y se refleja, observa pacientemente hasta que le asalta todo a la vez.
Sus ex-compañeros parecen llevar una vida memorable, algunos se encuentran en Londres, ejerciendo de profesores, otros de prácticas, en Milán y otros parece que simplemente llevan su vida como ellos quieren.
Él se mira al espejo y se da asco. Por lo que ve. Por lo que siente. Por lo que vive. Por lo que no vive.
Se vuelve a la habitación, deja la música puesta, se sumerge en las sábanas y llora, como el crío que nunca dejó de ser.
Sus ex-compañeros parecen llevar una vida memorable, algunos se encuentran en Londres, ejerciendo de profesores, otros de prácticas, en Milán y otros parece que simplemente llevan su vida como ellos quieren.
Él se mira al espejo y se da asco. Por lo que ve. Por lo que siente. Por lo que vive. Por lo que no vive.
Se vuelve a la habitación, deja la música puesta, se sumerge en las sábanas y llora, como el crío que nunca dejó de ser.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Corrientes
Y pasaron los días, sin respuesta, mentira, el silencio de por si es una respuesta.
Rodeado de océano, sin un barco, sin una boya, sin una costa a la que mirar ya no sabe que hacer.
Nadar hacia una dirección esperando encontrar algo.
Quedarse quieto y esperar alguna señal.
Dejarse arrastrar al fondo y olvidarlo todo.
El naufrago siguió dando vueltas sobre si mismo sin saber que hacer.
Un año más.
Rodeado de océano, sin un barco, sin una boya, sin una costa a la que mirar ya no sabe que hacer.
Nadar hacia una dirección esperando encontrar algo.
Quedarse quieto y esperar alguna señal.
Dejarse arrastrar al fondo y olvidarlo todo.
El naufrago siguió dando vueltas sobre si mismo sin saber que hacer.
Un año más.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
