Hola, desconocido, espero que todo te vaya tan bien como aparentan las fotos y los videos que veo de vez en cuando en mi habitación, aquellos videos en los que alzas la voz y pareces divertirte rodeado de gente, niños, hijos, ya sea en una piscina o una barbacoa en el pueblo que está cavando tu tumba. No te confundas, no vengo a criticar tu forma de vida porque yo mismo he llevado una muy enfermiza todo este tiempo, solo expreso mi opinión sin animo de ofender.
Ha pasado bastante tiempo desde la ultima vez que hablamos, cuando te anuncié que lo había conseguido, me habían dado plaza donde yo quería, que había apartado a varios miles de personas, a 150 chicos como yo de tarragona, de los que solo hemos pasados 6, pero me temo que eso no te importa, o lo demuestras más bien poco, no quiero ser un ejemplo de hijo, solo te cuento realidades.
Antes de esa última llamada, aun pasó más tiempo, debemos haber hablado tres veces en un año, a lo sumo, y debo confesar que tampoco me importa lo más mínimo, hace tiempo que aprendí a crecer sin un padre en mi casa y que quieres que diga, no me ha ido tan mal para tu suerte y para la mía, parece que has conseguido un hijo decente, que no se arrepiente de nada de lo que hecho, que no es perfecto, no tiene una carrera, ni siquiera terminó de estudiar, pero ahora se va a hacer lo que quiere, a vivir lejos, lejos de esta carcel. Tampoco he sido un gran ejemplo a seguir, no he llamado, prácticamente he renegado de ti y toda esa parte de mi familia con el simple hecho de ignorar, pero te puedo decir que no he olvidado. Mis abuelos, tus padres, nunca se han portado mal conmigo, no son como los de aquí, de Tarragona, porque la distancia marca, pero para mi no son menos importantes, de hecho ellos parecen acordarse más de mi que tu mismo. Espero sinceramente que el abuelo esté bien, no quiero tener que echar de menos sus gruñidos y sus formas hasta dentro de mucho tiempo. Mis tíos y primos, siempre han llevado una vida ajena a esta parte de la familia, Francis era la única que realmente se interesó por nosotros, tuvo sus roces con quien fuera, mi madre, Vicky, pero conmigo nunca se portó mal, jamás, si algo puedo confirmar es que nadie en esta familia me ha hecho nada, debo ser un privilegiado porque he visto otras cosas que si pasaban a mis espaldas, podía ser un niño, pero incluso los niños pequeños recuerdan cuando crecen.
Recuerdo buenos y malos momentos en el sur, mas buenos que malos, aunque los segundos han sido de proporciones mucho, mucho mayores. He vivido gritos, lloros y discusiones muy calientes en varias ocasiones por la falta de entendimiento entre las dos partes, me he subido en un coche con las maletas hechas en unos minutos a las tantas de la madrugada, entre lloros y temblores, te he visto con una pistola en la boca, la misma pistola que segundos después desarmé con apenas, cuantos, ¿14 años? Soy muy malo para las fechas, pero muy bueno para las situaciones. Ese mismo verano aguante muchas cosas dolorosas, que tumbarían a muchos otros, de eso estoy seguro, con una mínima esperanza de pasar unos días más rodeado de gente que creía mis amigos, que equivocado estaba, jodidamente equivocado, todo resultó ser una ilusión y aguanté palos y situaciones que me daban ganas de gritar y salir corriendo para nada. Pero me reitero, no me arrepiento de nada, jamás me voy a arrepentir de nada en mi vida, soy consecuente con lo que elijo, acepto las consecuencias y no miro atrás.
He pasado muy malos momentos cerca y lejos tuyo, pero también he vivido buenos, el sentir que en ocasiones tenía un padre con quien poder hablar o abrazar, esos momentos no me los quitará nadie por mucho que luego se esfumen como humo. Te he visto feliz en ocasiones, en tu casa en el pueblo, donde parece ser que encontraste tranquilidad, he disfrutado esos momentos, pero la diferencia, es que desde que te fuiste de casa cuando yo tenía 11 años, no me has vuelto a ver feliz, jamás, ni una sola vez, en los más de 10 años que han pasado. No me has visto porque no lo he estado, ni durante un segundo me he sentido como un niño, he llorado y he reido, me he caido y me he levantado muchas veces, otras me quedé tirado un tiempo en el suelo, es más fácil, pero jamás me he sentido feliz, hace poco sentí levemente esa sensación, pero no pude agarrarla a tiempo antes de que desapareciera entre los dedos, desvaneciéndose a la misma velocidad a la que había aparecido, los miedos aparecieron y me la arrebataron, pero se que volverá, solo tengo que esperar un poco y dejar que todo marche. Y como siempre, estaré de nuevo solo para recibirla.
Se que no estás bien, puedes aparentarlo, creer tu mismo que lo estás, posiblemente hasta tu mismo te lo crees, pero tu hijo te dice que no es verdad. Se que no estás bien porque yo no he podido olvidar a un padre que no se ha portado como tal, no creo que hayas podido olvidar a un hijo que no se ha portado como uno, me ha faltado la experiencia y el aprendizaje. No creo que me hagas caso, y sinceramente, ya ni siquiera me importa que no me escuches, eres mas que consciente de lo que haces, pero aun así, te lo diré, de hijo a padre, cuidate, aparta la bebida, yo he vomitado por la calle, me he caido de la cama y he tenido que cambiar sábanas a las tantas de la madrugada, he hincado las rodillas en un sucio lavabo porque ya no aguantaba más, sí y lo pasé mal, luego me he reido con los amigos, he reconocido que me he pasado y que seguramente lo haré otra vez, pero he sabido parar, distinguir cuando es una noche o un día especial, cuando la gente con la que iba merecía la pena y cuando no, y que sobretodo, no necesito tener siempre una cerveza o un vaso de tubo en la mano para nada. No te estoy llamando borracho ni alcohólico, he visto a esa gente, y si algún día te veo así, yo mismo te quitaré la botella a golpes si es necesario, pero tampoco me gusta verte como te he visto en ocasiones, como te he escuchado hablar por teléfono, no, no quiero. Haz lo que debas, solo sentía la necesidad de hablarlo. Tampoco haré alusión a la persona que te llena las copas, aunque no pongas pegas, incluso aunque lo esperes, pero te diré otra cosa, no eres mejor ni más hombre por tener a alguien durmiendo en la misma cama todos los días.
No se si enviaré esto por correo ordinario, eléctronico, si lo subiré a mi blog, o a un blog público de forma anónima, de momento solo sentía la necesidad de escribir todo lo que llevo guardando años y que solo un persona en quien confío conoce en parte, persona que me dio el valor para seguir.
Cuidate, papá.