domingo, 18 de julio de 2010

Secretos no tan secretos.

Una copa, buena música y compañía.
Hacía tiempo que no me sentía tranquilo conmigo mismo, al menos durante un rato.

Recorrer las calles de siempre, amparado bajo la luz de las farolas.
Las cosas se ven de otro modo, diferentes al día.

Salen conversaciones, normales.
¿Que tal con esa chica?
¿Siguen tus padres igual de pesados?
....
¿Porque dejaste los estudios?

Y entonces los secretos que creías que eran tuyos, y de nadie más, salen a la luz.
Mentira, no era tan secreto.
Si ni siquiera puedo considerar mis secretos como míos, únicos y... eso, secretos. ¿Que es mío y que no?

¿Tienes idea de que paso? Entonces, ¿de que mierda hablas? ¿Porqué me juzgas?

Tengo muchas preguntas que hacer, como lo saben, quien se lo dijo. Yo no, de eso estoy seguro.
No me duele el hecho de que mi mejor amigo sepa mi más profundo secreto. Tarde o temprano, se lo hubiera confesado.
No me duele que se lo contaran para que tratara de ayudarme, eso hacen los amigos, ¿no?
Pero, después de tantos años, porque nadie se ha dignado a preguntar. A abrirme los ojos y enseñarme que ese sello que creía tener celosamente custodiado estaba realmente roto.

Ahora no es momento, pero llegarán las preguntas, quiero saber quien ha conocido lo que no se debía de haber sabido.



Calles interiores, oscuros rincones que solo sirven para "dormir, follar, jugar al ordenador", y guardar cosas.

sábado, 17 de julio de 2010

When it rains.

Ni al intenso calor le da tiempo a secar el suelo, antes de que vuelva a llover.

Mañana será otro día, quizá sea otro sábado más. De películas y tabaco.
Quizá sea de risas, cervezas y buena música.
Llueve sobre mojado.

Pero tarde o temprano aclarará, secará y reflejará la retina una imagen diferente, más abstracta.


Me gusta la lluvia. Me gusta tumbarme sobre el césped mojado y dejar que las gotas recorran las mejillas.
Cuando llueve demasiado, los charcos y el barro impiden que disfrute de un baño al aire libre.


viernes, 16 de julio de 2010

Convicciones.

Estamos tan convencidos de muchas cosas que nos cerramos puertas nosotros mismos.

El niño que está convencido de poder volar no está más equivocado que el adulto convencido de no poder perder.

Nos autoconvencemos de ser capaces, o de no serlo, solo por la tranquilidad de no meditar sobre ello.
Por el simple hecho de tener una excusa rápida, a mano.
Tener convicciones erróneas nos convierte en una prisión sin llave. Sin barrotes.

Nos autoconvencemos de ser capaces de amar, y por ello amamos más de lo que queremos, o a la persona incorrecta.
Nos autoconvencemos de ser incapaces de amar, por miedo a hacer o hacernos daño, grato error.

Las convicciones incorrectas, nos llevarán a la tumba con un mal sabor de boca.
El sabor de una vida incompleta. ¿No es la vida demasiado corta para encerrarnos en nuestras propias convicciones?

La verdad absoluta no existe. No tengas miedo de traicionar tus creencias, cuanto más convencido estés de que no hay otra alternativa, otro camino, más alejado estarás de la felicidad.

La felicidad, bastarda compañera de sueños, de sábanas.



"En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón."

miércoles, 14 de julio de 2010

Still alive.

La luz asoma por las rendijas de la persiana, se escuchan los neumáticos rodar por el asfalto y los gritos de la gente en el patio, todo indica que es hora de levantarse.

De un salto me pongo en pie, estiro las sábanas y agarro el pantalón y la guerrera del cabezal. En un par de minutos estoy listo y con las botas puestas para salir, otro día más.

El sol mañanero abruma, para variar, y las primeras gotas de sudor se deslizan por la frente. Agarro mis herramientas de trabajo y me dirijo a mi puesto, sin novedades, como siempre.

Las horas pasan y el astro ejecuta su baile perfecto por el horizonte, las sombras le acompañan con sus movimientos hipnóticos y  milimétricamente calculados.

La gente camina por la acera, y los coches siguen su rutina de día sí y día también. Todo parece normal, una ciudad cualquiera, unos niños jugando a fútbol en un campo, los pájaros rondando los mercados en busca de comida fácil.

Todo normal, a excepción de los silbidos trazadores nocturnos, de los espectáculos pirotécnicos que los acompañan, y tierra y piedras saltando como simple espuma en una playa.

Otro día más, sin incidentes a destacar. Llego al teléfono, descuelgo y comienzo a marcar los números de siempre. Descuelgan al otro lado.

- "Hola, cariño, hoy sigo vivo. ¿Como estás?"

Cuelgo el teléfono y me tumbo, vestido, en la litera. Enciendo un cigarro y doy gracias. Gracias por seguir vivo, gracias por tener amigos en quien confiar, y gracias, porque haya alguien al otro lado del teléfono.






Domo arigato.

martes, 13 de julio de 2010

Calor.

Tengo calor, y las lágrimas se mezclan con el sudor en un cóctel veraniego de tristeza.

lunes, 12 de julio de 2010

6 A.M.

Me vuelve a doler la cabeza. No es nada nuevo, llevo ya bastantes días así.
Parece que los sentimientos del corazón, y la propia razón se han aliado para taladrar en mi sien.

La soledad, esa vieja compañera de la que ya he hablado otras veces.
Sigue aquí, me tiende la mano, y yo me aferro a ella, quizá porque no hay otra a la que sujetarme.

Echo de menos una mano caliente en la que posar la mía, y un abrazo sincero.
Han pasado meses, años, desde la última vez que me dieron y di un abrazo real.
Real, caliente, acogedor... de esos que te hacen olvidar donde estás.

"6 de la mañana con los ojos abiertos,
pensamientos me mantienen despierto,
la vida no es color de rosa,
quiero dormir, pero no puedo parar de darle vueltas a las cosas.

6 de la mañana, el blog abierto,
pensamientos me mantienen despierto,
la vida no es color de rosa,
quiero dormir, pero no puedo parar de darle vueltas a las cosas."


Ojalá...

Ojalá todo fuera como lo han sido las dos últimas horas.

No, no hablo del partido. Hablo de la compañía.

Esos momentos en los que puedes dejar de pensar en los problemas del día día y disfrutar, simplemente disfrutar. Regocijarse con el viento y nada más.

Sentirte como... como nunca. Un pequeño insecto rodeado de naturaleza, sin depredadores, ni presas. Sólo tú.

De momento, me quedo con los ojos, y una sonrisa.



"Ojala estuviera entre el gatillo y el dedo, en la linea que separa el respeto del miedo."

martes, 6 de julio de 2010

Se que no sirve de nada.

"Busco mi pero, pero sé que no sirve de nada,
decirte que te quiero, llámalo corazonada
Si el amor es ciego, la pasión vendada... déjala..."



No me pidas imposibles. 


No quiero irme.


"Peco de civismo,
cambio la piel y miento si te digo que hoy me siento bien conmigo mismo.
Es el mecanismo cuando me levanto flojo,
la técnica, que en épocas de llanto usé... debilidad: no aguanto ver tus sollozos
pues ningún daño me dolió tanto como el que causé... y sé, que el uno es el único número cuando estás solo."





Hoy sólo quiero serle infiel a la razón.



domingo, 4 de julio de 2010

Porque...

Duele, duele tanto.
El estar día si y día también.
El evitar las palabras.
El intentar demostrar a alguien ciego.
El mirar a la luna y gritarle pidiendo ayuda.
El creer que cada día es un paso y la noche son dos de retroceso.
El odiar la soledad siendo tu binomio.
El tener la opción de plantarla y no hacerlo.
El ver la tristeza en palabras.
El no saber que demonios quieres.
Las contradicciones.
El ver que mis palabras no significan nada.
En darme cuenta que el agotamiento me hace mella.
El miedo a cansarme definitivamente y olvidarlo todo.



El miedo a que, finalmente, todo se derrumbe y quede de nuevo tendido, solo y asqueado.