Casi son las 12, y no quería dejar pasar el día sin escribir nada.
Estuve escribiendo una entrada bastante larga ayer de madrugada, pero como tantas otras se quedo en el borrador, a la espera de ser rescatada un día.
De momento hoy solo puedo decir que tengo un sentimiento extraño. Que durante el día me he sentido bien, que la gente se acuerde, aunque sea por el feisbuk, no está mal, que las felicitaciones por compromiso mezcladas con las sinceras, son el pan de cada día en la época de las redes sociales, así que, no me importa. Pero también, que en el momento de soplar las velas he dudado. He parado a pensar tantas cosas en tan poco tiempo que me quedé abrumado.
Solo quedó algo en mi cabeza cuando soplé, y si se cumplirá, o no (aunque soy bastante reacio a creer que los deseos se cumplen) solo depende del tiempo, así que... ya veremos.
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