Y al final, a la segunda, fue la vencida. A falta de pasar la última prueba, los números parecen estar a mi favor, y después de haber apartado a mas de 20.000 personas para conseguir mi plaza, una de entre las 16 ofertadas para toda España, llega la recompensa.
En unos meses vestiré finalmente el uniforme, me trasladaré y comenzaré una nueva vida, la que llevo tantos años esperando. Estaré mas cerca de aquellos que me importan y a los que les debo mas de una copa.
Solo falta el último esfuerzo, el que hago ahora cubierto de sudor de camino a la ducha, y cuando acabe, podré decir que todo vuelve a tener sentido.
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