Esta noche mi pierna se mueve sola, arriba y abajo aumentando el ritmo constantemente para luego pararse unos segundos, y volver a empezar, la buena noticia, es que el dedo ya no me duele tanto.
He hecho la maleta, pensaba llevarme menos cosas, pero siempre llevas ese "por si acaso" que acaba ocupando un poquito más de hueco, las gafas, las pastillas, algunos utensilios médicos, las zapatillas de correr, una muda civil para los ratos fuera de la base, el cargador del móvil, el tabaco, mechero, libreta y boli, y un sin fin de cosas más que tarde o temprano necesitaré, mejor ir preparado.
A cada minuto que pasa todo parece ir más rápido, es curioso, que durante todo este tiempo no he querido más que alejarme de este lugar, de este modo de vida que poco a poco me estaba matando, y en sus últimos momentos me está costando mucho más de lo que esperaba, realmente no me cuesta despedirme de esta rutina insípida, ni de mi afición a los juegos, ni de mis amigos y conocidos, porque tarde o temprano los volveré a ver por Madrid, la familia en cambio es otra cosa. Nunca he estado demasiado unido a ellos, he ido por libre y me he saltado todas las comidas y celebraciones que he podido, nunca han sido de mi agrado, ahora en cambio aprovecho cada segundo en este último día junto a ellos, algunos ya han llorado como despedida, yo no, hace años que no lloro por una despedida.
Siento escalofríos por la espalda que suben y suben hasta el cuello y me hacen mirar una y otra vez el reloj, cada minuto que pasa me acerco más y más a un final y un principio, algo que sabía que llegaría, nunca perdí la esperanza pero que de nuevo, se me hace jodidamente difícil.
Y jodidamente rápido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario