Prisas, ajetreos, maletas, ruedas, el toc-toc-toc al rodar sobre el suelo.
Me siento como un hombre, normal, que sentado observa a la gente.
La ve todos los días desde la misma perspectiva.
Ve como evolucionan, como se relacionan, como mejoran o empeoran.
Ve el pasado, el presente y parcialmente el futuro.
Pero él... él parece no cambiar.
Para apreciar el cambio necesita que alguien le observe.
Alguien que le preste atención día tras día y lo compruebe.
Pero si no lo hace nadie... ¿Cambia?

1 comentario:
Quizás para el resto de las personas no, cambiar para sí, y luego ser reconocido por los demás es el camino.
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