Hoy todos brindan, ríen, charlan... disfrutan.
Este año no he comido uvas. Se supone que dan buena suerte, nunca me la han dado, así que no las necesito.
Este año he brindado a regañadientes, prácticamente me han forzado, otra tradición de la suerte. No la quiero.
Este año todos se abrazaban y sonreían, yo me fui. Lloré por primera vez en el año.
Llevo diez minutos en este año, y solo he podido recordar los 525.948.766 minutos del año pasado.
Oigo la puerta cerrarse a lo lejos, con ella se silencian los estúpidos programas grabados de fin de año, se silencian los saltos de mi hermano, el parloteo de mis abuelos. Ya solo escucho mi teclado.
No, no es pesimismo, solo son heridas antiguas, recientes, abiertas.
1 comentario:
Venga, esta noche tenías que hacer de Greench conmigo, y decir porque nochevieja es una mierda.
Porque estoy(tamos) aquí a las 3.00 de una noche que debería tener tanta luz que pareciese de día.
Saber, sin tener que decírnoslo, que algo hemos hecho mal.
Y aún así... todo va bien.
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