Y al final, te arrepentirás.
Cuando me vuelva un hijo de puta prepotente sin sentimientos, y solo me importe lo más básico. Entonces, te arrepentirás por haberme cambiado, porque han sido años de aguantar lo inaguantable mientras me mirabas con esa mueca torcida que llamas sonrisa. Que la paciencia y el buen hacer son innatos hasta que, recibes tal cantidad de palos por el cuerpo que el color morado de un hematoma es lo normal.
Y entonces, al final, cuando me mires a los ojos solo verás a otro más del montón. De los que no piensan en las consecuencias, de los que no creen en el día siguiente y solo son unos hijos de puta de medianoche. Entonces, y solo entonces, dirás, quizá debí haberle dado una oportunidad de demostrar.
2 comentarios:
Sabes que el bien y el mal están implícitos en nuestra naturaleza.
http://www.youtube.com/watch?v=mOzT06QOFuc
Publicar un comentario