Hoy veo amanecer.
Hacía tiempo que no lo hacía. Veo la luz por las rendijas de la persiana, oigo a los pájaros cantar y a los insectos callar. Me pesan ligeramente los párpados pero no debo dormir, aun no. Hay cosas más importantes que unas horas más de sueño.
La música me acompaña de fondo, como mi compañera inquebrantable durante todos estos años. El día que me falle, estaré bien jodido.
Alargo la mano a la mochila y comienzo a preparar las cosas, toallas, deportivas, mudas limpias... me esperan varios kilómetros por correr.
Los resultados me dan un empujón, me animan a continuar, a no rendirme y a seguir demostrando, a mi mismo, y a los que dudan de mi, que sí puedo hacerlo. No quiero una mano amiga que tire de mi, es algo que voy a hacer solo. Dudad mientras podais, porque os encontrareis con un zapatazo en la boca.
Esa presión en el pecho vuelve a aparecer, sigue y sigue empujando, intentando sacar algo de dentro. Me gustaría gritar, deterlo todo un momento y observar a mi alrededor. Vida puta, no te he pagado para esto.
Me tambaleo a veces, pero nunca pierdo el equilibrio, y si lo hiciera, tengo a unas manos en las que confio listas para ponerme en pie y animarme a seguir.
Yo lucharé por lo que quiero, por lo que creo. Tu lucha por tus motivos, pero lucha. Conozco a varios heroes anónimos, espero poder llegar a serlo un día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario