domingo, 6 de junio de 2010

Calm... calm down.

Una bomba. Eso es lo que era. Una bomba de relojería con un temporizador invisible que tarde o temprano explotaría, cargado de sentimientos y recuerdos, en lugar de pólvora y clavos.

Exploté una vez, y volví a cargarme poco a poco. Con ayuda esta vez arranqué la mecha con los dedos y soplé, soplé muy fuerte.

Me siento descargado y desarmado, pero más fuerte que nunca.

Seguiré cargandome, una y otra vez. Ahora cuento con ayuda para desarmarme y que no vuelva a pasar por la situación de hace algo más de dos años.



Oigo el tic tac intermitente, pero ahora el latir de un corazón renovado oculta su sonido.

1 comentario:

Valkyrie dijo...

Cuando soplas y apagas la llama...
¿Recordaste pedir un deseo?
;)